sábado 2 de julio de 2011

Dedos Locos

Dos aplicaciones para bailar con los dedos sobre el teclado.

Aldo's Pianito, creado por el gran Aldo Vargas, es un pianito sencillo para tocar temas en tu PC. Tiene más de 150 i
nstrumentos para explorar y es muy divertido.

Mecanografiex, es un curso práctico de mecanografía que sirve para aprender a escribir correctamente con el teclado.
Tiene 30 lecciones, adaptadas al nivel de cada usuario, desde lo más básico, hasta ejercicios un poco más complejos.
Básicamente, aprendes como colocar los dedos en el teclado, hasta dominar perfectamente el arte de la mecanografía y poder escribir a una gran velocidad, algo muy importante en estos tiempos que corren.


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Enlace para bajar Aldo Pianito:

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Enlace para bajar Mecanografiex:
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jueves 31 de marzo de 2011

Universo

Luego de un gran lapsus de falta de inspiración, vuelvo a subir algo a mi blog.

En el curso de teoría de la comunicación de la Liccom, el Profesor Alex de Alava preguntó a sus alumnos que entendían por: Universo.

Como mí capacidad para describir lo que significa esa palabra es limitada, se me ocurrió la idea de buscar "universo" en algunos libros que he leído.

Es una palabra que según desde el punto de vista donde se parta, puede ser entendida de muchas maneras distintas. A mí me interesó más que nada la visión poético-literaria, más que científica.

Así que busqué esta palabra en algunos libros que tuve el agrado de leer anteriormente, y encontré algunos pasajes de texto a mi gusto muy interesantes que comparto a continuación.

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“Sería una exageración decir que abandoné mis sospechas inmediatamente, pero no hay duda de que mi actitud empezó a cambiar. Había aprendido que escapar era inútil, y puesto que estaba atrapado allí tanto si me gustaba como si no, decidí aprovechar al máximo lo que me habían dado. Quizá mi roce con la muerte tuvo algo que ver en ello, no lo sé, pero una vez que dejé mi cama de enfermo y volví a ponerme de pie, el rencor que había llenado mi corazón desapareció. Estaba tan contento de estar bien nuevamente, que ya no me importaba vivir con los parias del universo. Eran un curioso y desagradable grupo, pero a pesar de mis constantes gruñidos y mal comportamiento, cada uno de ellos había llegado a cogerme cierto afecto, y yo habría sido un patán si no lo hubiera valorado. Quizá todo se reducía al hecho de que finalmente me estaba acostumbrando a ellos. Si miras la cara de alguien durante el tiempo suficiente, acabarás por sentir que te estás mirando a ti mismo.”

Pag. 20

Paul Auster, Mr Vértigo

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“Una vez terminada la época de la siembra y cuando nuestros alimentos ya estaban en la tierra, empezó el verdadero trabajo. Fue justo después de mi décimo cumpleaños, una bonita mañana de finales de mayo. El maestro me llevó aparte después del desayuno, y me murmuró al oído:

–Prepárate, muchacho. La diversión está a punto de empezar.

–¿Quiere decir que no hemos estado divirtiéndonos? –dije–. Corríjame si me equivoco, pero pensaba que esos trabajos agrícolas eran lo más divertido que había hecho desde la última vez que jugué a las damas chinas.

–Trabajar la tierra es una cosa, una tarea aburrida pero necesaria. Pero ahora vamos a dirigir nuestros pensamientos al cielo.

–¿Quiere decir como los pájaros de los que me habló?

–Eso es, Walt, igual que los pájaros.

–¿Me está usted diciendo que sigue pensando en serio en ese plan suyo?

–Completamente en serio. Estamos a punto de pasar a la decimotercera etapa. Si haces lo que te digo, te mantendrás en el aire en las navidades del año próximo.

–¿Decimotercera etapa? ¿Quiere usted decir que ya he pasado doce etapas?

–Eso es. Doce. Y las has pasado con completo éxito.

–¡Vaya, que me aspen! ¡Y yo sin tener ni idea! ¡Qué callado se lo tenía, jefe!

–Sólo te digo lo que necesitas saber. Yo soy quien tiene que preocuparse del resto.

–Doce etapas, ¿eh? Y ¿cuántas faltan?

–Hay treinta y tres en total.

–Si paso las próximas doce tan deprisa como las primeras, estaré ya en la recta final.

–No será así, te lo aseguro. Por mucho que creas haber sufrido hasta ahora, no es nada comparado con lo que te espera.

–Los pájaros no sufren. Simplemente, extienden las alas y levantan el vuelo. Si yo tengo el don, como usted dice, no veo por qué no va a ser fácil.

–Porque, mi pequeño zoquete, tú no eres un pájaro. Tú eres un hombre. Para que te levantes del suelo, tenemos que partir el cielo en dos. Tenemos que volver del revés todo el maldito universo.”

Pag. 21

Paul Auster, Mr Vértigo

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“Luego, en el medio del puente, por ejemplo, en medio de un paseo, en el medio siempre, ya fuera de un libro, una conversación, o del acto de amor, volvía a tomar conciencia de que nunca había hecho lo que quería y por no haber hecho lo que quería se desarrolló dentro de mí esa creación que no era sino una planta obsesiva, una especie de vegetación coralina, que estaba expropiando todo, incluida la propia vida, hasta que la propia vida se convirtió en lo que se negaba, pero que se imponía, creando vida y matándola al mismo tiempo. La veía persistir después de la muerte, como el cabello que crece en un cadáver, y, aunque la gente hable de «muerte», el cabello sigue dando testimonio de la vida, y, al final, no hay muerte, sino esa vida del cabello y las uñas, y, aunque haya desaparecido el cuerpo y el espíritu se haya extinguido, en la muerte sigue algo vivo, expropiando el espacio, causando el tiempo, creando un movimiento infinito. Podía suceder gracias al amor, o a la pena, o al hecho de nacer con un pie deforme; la causa no era nada, el acontecimiento lo era todo. En el principio era el Verbo... Fuera lo que fuese, el Verbo, enfermedad o creación, seguía su curso desenfrenado; seguiría infinitamente, sobrepasaría el tiempo y el espacio, duraría más que los ángeles, destronaría a Dios, desengancharía el Universo. Cualquier palabra contenía todas las palabras... para quien hubiera llegado al desprendimiento gracias al amor o a la pena o a la causa que fuese. En cada palabra la corriente regresaba hasta el principio perdido y que nunca volvería a encontrar, ya que no había ni principio ni fin, sino sólo lo que se expresaba en el principio y en el fin.“

Pág 29

Henry Miller, Trópico de Capricornio

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“Me quedo sentado en el porche una hora más o menos, soñando despierto. Llego a las mismas conclusiones a que llego siempre, cuando dispongo de un minuto para pensar. O bien debo ir a casa inmediatamente para empezar a escribir o debo huir y empezar una nueva vida. La idea de empezar un libro me aterroriza: hay tanto que decir, que no sé dónde o cómo empezar. La idea de huir y empezar de nuevo es igualmente aterradora; significa trabajar como un negro para subsistir. Para un hombre de mi temperamento, siendo el mundo como es, no hay la más mínima esperanza ni solución. Aun cuando pudiera escribir el libro que quiero escribir, nadie lo aceptaría: conozco a mis compatriotas demasiado bien. Aun cuando pudiese empezar de nuevo, sería inútil, fundamentalmente porque no deseo trabajar ni llegar a ser un miembro útil de la sociedad. Me quedo ahí sentado mirando la casa de enfrente. No sólo tiene un aspecto feo y carente de sentido, como todas las demás casas de la calle, sino que, además, de mirarla tan intensamente, se ha vuelto absurda de repente. La idea de construir un lugar para refugiarse de esa forma particular me parece absolutamente demencial. La propia ciudad me parece un ejemplo de la mayor demencia; demencia, todo lo que hay en ella, alcantarillas, metro elevado, maquinas tragaperras, periódicos, teléfonos, polis, pomos de puerta, hostales de mala muerte, rejas, papel higiénico, todo. Todo podría perfectamente no existir y no sólo no se habría perdido nada, sino que se habría ganado todo un universo. Miro a la gente que pasa presurosa a mi lado para ver si por casualidad uno de ellos pudiera coincidir conmigo. Supongamos que detuviese a uno de ellos y le hiciera una simple pregunta. Supongamos que me limitase a decirle de sopetón: «¿Por qué sigue usted llevando la vida que lleva?» Probablemente llamaría a un poli. Me pregunto: «¿Se habla alguien a sí mismo como lo hago yo?» Me pregunto si me pasará algo raro. La única conclusión que puedo sacar es la de que soy diferente. Y ésa es una cuestión muy grave, lo mires como lo mires. Henry, me digo, alzándome despacio del porche, estirándome, sacudiéndome el polvo y escupiendo la goma de mascar, todavía eres joven, eres un chaval, y si les dejas que te tengan atrapado, eres un idiota, porque vales más que cualquiera de ellos, sólo que necesitas liberarte de tus ideas falsas sobre la humanidad. Tienes que comprender, Henry, hijo, que tienes que habértelas con asesinos, con caníbales, sólo que van bien vestidos, afeitados, perfumados, pero eso es lo que son: asesinos, caníbales. “

Pág 54

Henry Miller, Trópico de Capricornio

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“Eran momentos felices para mí y me ayudaban a soportar las horas más sombrías, cuando parecía que mi suerte se había agotado. Puede que fuera eso lo único que me había propuesto demostrar desde el principio: que una vez que echas tu vida por los aires, descubres cosas que nunca habías sabido, cosas que no puedes aprender en ninguna otra circunstancia. Estaba medio sordo a causa del hambre, pero cuando me ocurría algo bueno, no se lo atribuía tanto a la casualidad como a un especial estado anímico. Si lograba mantener el adecuado equilibrio entre deseo e indiferencia, me parecía que de alguna manera podía conseguir por medio de la voluntad que el universo me respondiera. ¿De qué otro modo podía explicar los extraordinarios actos de generosidad de que fui objeto en Central Park? Nunca le pedí nada a nadie, nunca me moví de mi sitio y, sin embargo, continuamente se acercaban a mí desconocidos y me prestaban ayuda. Debía de existir una fuerza que emanaba de mí hacia el mundo, pensaba, algo indefinible que hacía que la gente quisiera ayudarme. A medida que pasaba el tiempo, empecé a notar que las cosas buenas me sucedían sólo cuando dejaba de desearlas. Si eso era cierto, entonces también lo era lo contrario: desear demasiado las cosas impedía que sucedieran. Esa era la consecuencia lógica de mi teoría, porque si me había demostrado que podía atraer al mundo, de ello se deducía que también podía repelerlo. En otras palabras, conseguía lo que quería sólo si no lo quería. No tenía sentido, pero lo incomprensible del argumento era lo que me atraía. Si mis deseos únicamente podían ser satisfechos no pensando en ellos, entonces todo pensamiento acerca de mi situación era necesariamente contraproducente. En el momento en que empecé a abrazar esta idea, me encontré haciendo equilibrios en una imposible cuerda floja de consciencia. Porque ¿cómo se puede no pensar en el hambre cuando estás siempre hambriento? ¿Cómo hacer callar a tu estómago cuando está llamándote constantemente, rogando que lo llenes? Es casi imposible no hacer caso de estas súplicas. Una y otra vez sucumbía a ellas, y no bien lo hacía, sabía automáticamente que había destruido mis posibilidades de recibir ayuda. El resultado era ineludible, tan rígido y preciso como una fórmula matemática. Mientras me preocupara por mis problemas, el mundo me volvería la espalda. Eso no me dejaba otra alternativa que la de apañármelas por mi cuenta, agenciarme lo que pudiera. Pasaba el tiempo. Un día, dos días, tal vez tres o cuatro, y poco a poco borraba de mi mente todo pensamiento de salvación, me daba por perdido. Sólo entonces se producía alguno de los sucesos milagrosos. Siempre me cogían totalmente por sorpresa. No podía predecirlos y, una vez que sucedían, no podía contar con que hubiera otro. Cada milagro era siempre, por lo tanto, el último milagro. Y porque era el último, continuamente me veía arrojado al principio, continuamente tenía que comenzar de nuevo la batalla.”

Pág 34

Paul Auster, El palacio de la luna

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“Bastaba con que me metiera entre las sábanas por la noche para que ellas insistieran en volar a su lugar favorito, un reino de bosques justo al sur del ecuador. Allí visitaban a su amigo, el gran dedo entre los dedos, el todopoderoso que gobernaba el universo por telepatía mental. Cuando él llamaba, ningún súbdito podía resistirse. Mis manos eran sus siervas, y de no volver a amarrarlas con cuerdas, yo no tenía más remedio que concederles su libertad. Así fue como la locura de Aesop se convirtió en mi locura y así fue como mi pájaro se levantó para controlar mi vida. “

Pag. 85

Paul Auster, Mr Vértigo

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“ya que, como ocurre en todo amorío, la primera semana es tan intensa que uno podría tranquilamente tirar por la ventana todos sus universos previos, pero cuando la energía (del misterio, del orgullo) empieza a disiparse, regresan los mundos antiguos de la cordura, del bienestar, del sentido común, etcétera, de modo que en secreto yo me había dicho: «Mi labor literaria es más importante que Mardou.”

Pag 50

Jack Kerouac, Los Subterraneos

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“Y mientras espero que salga, me siento al lado del agua, sobre la grava casi mexicana, la hierba y las casas de apartamentos de hormi­gón armado; saco mi cuaderno de apuntes y describo con palabras difíciles la silueta del horizonte y la bahía, incluyendo una breve mención del hecho grandioso del inmenso universo total con sus infinitos planos, desde la Standard Oil arriba hasta el muelle abajo con las chabolas donde los viejos marineros sueñan la diferencia que hay entre hombre y hombre, la diferencia tan enorme entre las preocupaciones de los presidentes de compañía en sus rascacielos y los lobos de mar en el puerto y los psicoana­listas en sus salitas sofocantes dentro de inmensos edificios hoscos, llenos de cadáveres en la morgue del sótano y de locas en las ventanas; con la esperanza de inducir de este modo a Mardou a reconocer el hecho de que el mundo es inmenso y que el psicoanálisis no es más que un medio muy limitado de explicarlo, ya que solamente rasca la superficie, o sea análisis, causa y efecto, por qué en vez de qué; y cuando sale se lo leo, no le causa mucha impresión pero me ama, me da la mano mientras volvemos por el Embarcadero a casa, y cuando la dejo en la esquina de la Tercera y Townsend en medio de la tarde clara y cálida me dice: «¡Oh, qué rabia me da separarme de ti, realmente te extraño, ahora, cuando no estoy contigo!» «Pero tengo que volver a casa, para preparar la cena antes de que llegue mi madre, y escribir, pero querida vuelvo mañana, recuérdalo, a las diez en punto.» Y al día siguiente, en cambio, llego a medianoche.”

Pag 53

Jack Kerouac, Los Subterraneos

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El universo es una perversa inmensidad hecha de ausencia.

Uno no está en casi ninguna parte.

Sin embargo, en medio de las infinitas desolaciones hay una buena noticia: el amor.

Alejandro Dolina, Crónicas del Angel Gris

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"El arte y el amor son las pocas posibilidades de encuentro que el universo presenta."
Alejandro Dolina

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"Todo lo que hacemos puede ser una obra de arte; nuestra propia vida es la obra de arte que el universo espera de nosotros."

Fernando Mirza

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Enrique Symns

"El 70% de la humanidad vive en la Edad Media porque aún cree en cosas que la ciencia ha derrotado, como la idea de dios, y sin embargo la gente sigue creyendo que va a resucitar, y son capaces de bombardear... de convertirse en suicidas con tal de aparecer después cojiendo con sus huris... es una creencia tan infame, tan tarada... o sea: vos podés confiar en que el universo tiene un misterio (tiene varios misterios)... pero no en esa invención sacerdotal."

"En su libro "El Origen del Universo" (tiene otro nombre más complicado) Kant, en el prólogo, sostiene esto: "Hay que recordar" -dice- "que el tiempo y el espacio no existen, son invenciones de la mente para poder comprender lo inaudito" [...] Y la frase más misteriosa es: "El cielo es azul, y el piso es duro, porque alguien lo dijo." Y todas las biblias comienzan con lo mismo: "Primero fué el verbo". Lo que diga un hombre sobre el mundo, en eso se va a constituír. Y si hay una guerra en el mundo, es la guerra del discurso..."

-El universo cabe en la palma de un bebé. Es así de misterioso.

-El hombre es un ser alienígena. No es de este mundo. Es como si yo te dijera, que agarramos todo lo que el hombre hizo, lo metemos en la cabeza de una aguja, lo disparamos al espacio, cae en un planeta y se desarrolla toda la película que hay acá, y va a surgir el hombre. Algo así pasó acá. No sé quien tiró esa maldita aguja. Pero eso es el universo.

-“Intentamos convencernos de que somos tripulantes de una nave viajera y conocemos la dirección del viaje. En realidad somos náufragos perdidos en un misterioso océano al que llamamos universo. No queremos enterarnos de que estamos perdidos y dedicamos nuestras vidas a señalizar caminos que no sabemos de dónde vienen y a dónde van. Somos locos fanáticos queriendo convencer al vecino de que el cielo es azul para que, a su vez, el nos convenza de que el piso es duro”.

“La locura consiste en querer descubrir el misterio del universo”.

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“Vamos a hacer el pogo más grande del Universo

Indio Solari antes de cantar Ji Ji Ji.

lunes 19 de julio de 2010

De razón y vísceras

Subo esta muy buena columna publicada en La Diaria (www.ladiaria.com) el 17 de Junio, escrita por el periodista de "13 a 0" Gonzalo Delgado, luego de que Uruguay le ganara al locatario Sudáfrica por 3 a 0 en su segundo partido del Mundial.

Leyéndola hoy, entendemos mejor las razones por las cuales Uruguay llegó tan lejos en el Mundial (Semifinales), más allá de nuestas características naturales de pasión por la celeste, del amor a la camiseta, de la viveza criolla y de la garra charrúa, que quedaron ampliamente demostradas en cada partido.

Éste éxito tiene que ver más bien con un largo proceso de trabajo, serio y razonable, enseñanza que va más allá del fútbol y que se aplica a todos los órdenes de la vida.

Ojalá que nos sirva de ejemplo para el futuro...





De razón y vísceras
Por: Gonzalo Delgado


Dice Martina que nunca había visto un gol de Uruguay en la escuela. Yo me emociono, pero enseguida trato de explicarle. Trato de que dimensione, pero no lo logro. Ella dice que algunos compañeritos lloraron con los goles. Trato de explicarle, pero no le importa. Trato de racionalizar mi mensaje para que ella lo vuelva visceral y lo disfrute. Martina tiene ocho años y la madre me dice que deje de “pensar como periodista”, de explicarle racionalmente lo que ella y sus compañeros “sintieron”. Pensar, sentir, explicar, gozar o sufrir. Razón y vísceras.

¿Por qué ir por el lado de la razón en medio del jolgorio? Porque ahí está la razón de esta alegría.

Hace cuatro años, con Uruguay masticando la bronca de estar afuera de Alemania 2006, Tabárez inició su segunda etapa en la selección rodeado de suspicacias y dudas del ambiente del fútbol. Cargando con el estigma de Italia 90 y con los referentes mediáticos (por lo menos en masividad) abiertamente en contra. Y con las carencias económicas y mentales de la AUF. Pero supo construir un proceso y un grupo de jugadores que creyera en él. En el camino, tras la primera derrota ante Perú en la Copa América de 2007, primera prueba oficial de Tabárez, el entonces presidente de la AUF, José Luis Corbo, aseguró que si no se ganaba el partido siguiente habría que realizar cambios profundos, Uruguay terminó en semifinales y el proceso sobrevivió. Se dijo que los jugadores no “tragaban” a Tabárez, que había mala onda antes de viajar a Perú, que tras la de Regueiro se venía una ola de renuncias a la selección. Se llegó a decir que Tabárez era “muy europeo” y que no les llegaba a los jugadores, que le faltaba pasión, que no ganaba porque le faltaban jugadores negros…

Pero Tabárez siguió apostando a cosas difíciles de sostener en Uruguay: un proceso a largo plazo, recambio generacional incluido, un plan integral y colectivo que incluía todas las categorías de la selección (mayores y juveniles).

Siguió laburando y creyendo, y los jugadores también. Y le siguieron pegando. Después de perder en Buenos Aires, de empatar con Chile en Montevideo, de no ganar en Venezuela, de perder en Lima con un Perú eliminado. Es cierto que de aquel penal en Ecuador puede haber dependido ir al Mundial y, en última instancia, que existiera el triunfo de ayer. Pero como creí y dije esto mismo antes y después de aquellas instancias, y lo discutí con otros periodistas en distintas ciudades, mientras se relamían esperando esa derrota que prometía el pie para achurar al entrenador, lo puedo repetir ahora. Un trabajo serio y a largo plazo no asegura los resultados deportivos, pero un proceso a largo plazo, con un equipo serio de trabajo (incluido, por ejemplo, Diego Aguirre en la sub 20, elegido por Tabárez), ganándose el respeto de los jugadores en el trabajo y el vínculo, y no gritando desde el banco de suplentes durante el partido para las cámaras, tenés más chance de conseguirlo.

Apostando a la razón y a largo plazo. Dejando la pasión para los hinchas, la razón y el trabajo para los técnicos y dirigentes. Y para los periodistas que deberán entender algún día que son más que hinchas. Y no incluyo a los malabaristas, que tendrán que esperar por lo menos hasta el próximo fracaso. Esos que en más de un hall de hotel les escuché decir tras una derrota: “Ah, a Tabárez mañana lo mato”.

No sé hasta dónde llegará la selección, ni si esto que hoy me alcanza mañana me parecerá poco. Pero, aunque no lo aseguraba, sin todo lo anterior no habría un 3 a 0 a Sudáfrica. Ni Martina habría visto los goles de Forlán, ni la madre me pediría que no se lo racionalizara…, ni alguno de mis colegas más connotados estaría tomando mientras esto escribo una cerveza Castel festejando lo que boicoteó. A su salud, también, y a la de los que miran más allá y le aportan razón a este juego hermosamente pasional.

domingo 11 de abril de 2010

Planetario

Recomendado este programa de radio a todos los escritores anónimos como yo y más que nada a aquellos que no tienen en el hábito de escribir.

También a todos los amantes de la literatura, o a las personas que simplemente disfrutan de escuchar gente inteligente hablando de temas interesantes de la cultura, sin ser pretencioso.

Planetario, era el nombre de este programa de Radio El Espectador 810 AM conducido por el escritor y periodista Alejandro Ferreiro.

Era un programa que se basaba en una charla libre, distendida, tranquila, del periodista mano a mano con el invitado, por allá por el año 2005 más o menos.

Subo algunas entrevistas a algunos escritores muy interesantes:

- Alejandro Dolina
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- Mario Delgado Aparaín
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- Felipe Polleri
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Recomiendo sobre todo la entrevista al escritor uruguayo Felipe Polleri, porque tiene una mirada bien interesantes de las cosas, cuando habla de la otra mirada, la no visible.

Agrego un fragmento del audio:

“Polleri - Mirá, yo salgo a la calle, tengo que hacer un trámite, que se yo, tengo que hacer algo, laburar, hacer una nota... y soy muy consciente de como son las cosas. A la vez hay otra mirada.
Y hay días que hay solo otra mirada, pero a la vez, cuando estoy en mis días amables... siempre valga la aclaración, veo las cosas como son.

A la vez para mí hay, existe, un mundo que es también real que es el que está en mis libros que yo necesito que exista, porque es así como yo de alguna manera lo veo.

No me digan que el mundo es lo que todos vemos, lo aparente. Hay otro mundo atrás de ese, que capaz que tiene que ser exagerado para ser visto. Pero no es una invención literaria, es una vivencia personal. Si fuera una invención literaria no me interesaría en lo más mínimo.

A mi a veces me dicen: ¿Nos ves así? No, no es que yo los vea así. Mis amigos o mi familia, o esto que lo otro. No, yo los veo con el corazón, los veo hermosos.

Pero hay otra mirada, y no es tanto referente a mis seres queridos, sino a la calle, y la calle es importante para mí. En la calle donde veo eso. Y la única manera que tengo de manifestarlo es capaz... sin darme cuenta digo, yo no estoy pensando "acá estoy caricaturizando la realidad", sino que estoy escribiéndola como es.

Ferreiro -¿Vos pensás que hay un proceso de exorcismo de esas cosas? Osea ¿Exorziazás esa realidad al escribirla?

Polleri - Claro, si si...

Ferreiro - Y a la vez la creas y la dejas fija.

Polleri - Y a la vez la dejo fija, pero me hace bien, digamos. Si vos tenés otra visión, paralela, bueno... tenés que decir: ¿Qué hago con ésto? Lo vivo como una tragedia o hago algo capaz hasta estético, que de alguna manera eso que es malo se transforme en algo positivo.”

miércoles 30 de diciembre de 2009

Poética Final


Piloto Automático

Sin ser pretencioso.

No te das cuenta. Te está ganando con sus actuaciones inteligentes. Con su extraordinaria precaución. Pensamientos de actuada lentitud y marcado posicionamiento mental.

La palabra es inteligencia.

No soy una simple colección de actos cotidianos, como vos querés creer.

Pensamientos, salen, fluyen, se entremezclan y desagradablemente vuelven a dejar de encenderse.


Muchas veces por parásitos de esta tierra, los injustos muertos en vida, los títeres del abismo.

Esos truculentos diseñadores terrestres que te arrancan lo que tengas en tu bolsillo.

Vitamina del mal. Cenicero peligroso. Asqueroso presentimiento y desletargo enturbiado por puro llanto y ambición.




Ahí está la esencia. En los gestos, en tu pose, en tu molusco cinturón de seguridad infame.

Primitiva impostura. Desgraciado llanto.

¿Cómo no vas a ser capaz de meterte en la trinchera?

A vos te digo. Cobarde, desperdicio de raza.

Raza inútil. Desvergonzada.

Sensación de pánico te agobia, paranoico siniestro.

Vegetal improductivo. Cobarde. Solo eso. Cobarde.

Si el miedo a la verdad todavía te pesa, solo decirte que le estas errando el camino. A esta altura es francamente... innecesario.

Solo te vas a corregir si aceptas al diablo, la muerte, y un cinismo desenfrenado de abnegación sincera total.

No hay nada más que decir, simplemente, hace de cuenta que no leíste todas estas palabras porque seguramente no comprendiste absolutamente nada.

Pero tengo una noticia para tu subconsciente: lo asimiló, y tarde o temprano va a descarrilarse y va a actuar con piloto automático.

Pensas que no está terminado esto.

Oh, otra vez diciendo tonterías.

Deshonrando la herencia. Generando desencuentro. Que desastre, imperial y desarticulado.

Tirado, maniatado y acribillado.

No llores, si igual las lágrimas no son agua bendita.

-Dejame pensarlo y te digo después, dale, ok?


Abanico de figura,

Desentonada figura,

Equivalente destare,

Para armar unidades.

Moribunda infancia,

Desalmada presencia.

Incoherente dilema,

Desprendida, terminada.

Por si no sabias, estoy yo y mis cuarenta mil versiones.

Soy yo y mis cuarenta mil pasados.

Soy yo y mis cuarenta mil futuros.

Todos mis Yo potenciados en un sistema que no permite el planteamiento de la idea.

En estado de cuarentena me voy volando, para poder encontrar un poco de magia, y amor, si existe.

De a poco voy viendo como las palabras se transforman en colores. Ésta es una etapa superior en la evolutiva dinámica de disposición, la nueva disposición.

El tecnicismo sirve para estructurar la lívida influencia del alma.

Hago un paréntesis, las palabras que en este momento estoy escribiendo salen solas.

No soy yo el que las escribe, es mi yo expuesto a las libres experiencias y emociones.

Señores, Señoras. No hay nadie más. El acotamiento puede hacernos llorar.

Las libres manifestaciones de tiempo y espacio pueden ser muy secundarias, muy insustanciales.

Desde el libre tedio de la obligación, del tiempo y el deber de cumplir, hace que no sea suficientemente... manifestada la emoción.

Por eso la rebelión, por eso los libros, por eso el arte.

Para desencajar, descontracturar, desconceptualizar ideas francamente aterradoras desde el punto de vista del impacto psíquico y emocional que provocan al alma.


Que se yo, yo sigo escribiendo.

Si por cada segundo hubiera una palabra, de seguro las cosas serían algo más encantadoras.

Sobre todo por la incomprensión descarada de la mirada inocente. Una inocencia incomoda, insegura, infeliz de la falta de certeza.

Pero hay que saber muy bien que las certezas son la muerte. Si no existiera el misterio, qué sentido tendría la confianza.

El hogar del hombre es lo que ignora, no lo que sabe.

Es la imagen del cazador que busca lo que no sabía que buscaba.

Mirada fascinante, contra el mediocre elitista.

Contra el que cree que tiene poder, por saber.

¿Por saber qué? una serie de convenciones estructuradas, previamente pensadas por otro ser que cree saberlo todo. Por una supuesta certeza de que las cosas son absolutamente iguales, obvias, seguras, frías, desbarrancadas y bajo el torrente impostergado de la imaginación rota.


No me calles

A mí me parece que no tiene sentido obviar las cosas, cuando se trata de la vida.

Vida señores. La palabra te lo dice. Dejen de mentir.

Yo sé muy bien que vos no estás lo suficientemente contento, porque ni siquiera sospechas un poco de todo esto.

No tenés ni idea de que existe el duro cuestionamiento de la condición humana.

Y tu mera existencia artificial, superficial y careta te está comiendo el alma. Bastardo de la incredulidad. Andá a comprarte un microondas, a ver si eso te hace un poco más feliz.

Y si crees que me va a callar, con tus trucos viejos de seducción primitiva, no vas a lograr hacerme temblar.

Solo vas a lograr hacerme reír, porque conozco más de lo que vos pensás.

Sé todo lo que vos estás diciendo, lo que estas pensando y más.

Puedo reconocer la intensión del más mínimo gesto de tu rostro, el lugar que tiene esa mirada, lo que transmite y lo que significa. No para vos, sino para mí.

Porque vos ni siquiera sospechas de lo que transmite tu existencia.

Y lo peor de todo: nunca lo sabrás.

Porque el espejo que estas usando para reflejar tu existencia, no arroja palabras, solo simples arbitrariedades estilísticas, con miedo, con miedo a la verdadera certeza.

Esa que te carcome la incertidumbre del misterio, de la magia, de la pasión y del desenfreno.

Ese impulso animal que te destraba del conflicto y te aprieta dentro del mundo de la paz, interior. El reflejo del alma.

Pero no vas a lograrlo si te reis del duro cuestionamiento que te estoy haciendo.

Mi consejo, uno solo: mañana cuando te levantes, no te laves la cara, no te peines, no te vistas, y salí a la calle. A ver cómo reaccionan los mediocres.

Solo mira sus caras, sus rostros de sorpresa, su incredulidad. Siente ese miedo, ese escalofrío, esa adrenalina que te desentibia el corazón, y te hace gritar en tu nido de espinas.

Seguramente los únicos que reirán serán los niños. Esos viejos y nuevos zorros burlones, capaces de alterar cualquier momento convencionalista, estructurado, y maléfico, propio de la mediocridad de la imaginativa humana.

Que más te puedo decir. Si tenés miedo y tristeza, aprovechalo, sacá lo bueno de ahí. Plasmalo en algo.

Creá arte, dibujá, cantá, pintá, tocá, escribí y nunca te cuestiones porqué.



Normalizando

Bueno. Paladereando una convención totalmente amarga, aburrida y sin sentido.

Me limitaré a actuar de manera "normal" para contentar las voces, no los corazones, de las personas que me rodean, y poder lograr, una cierta equivalencia de carácter emocional.

Emoción de la que no me di el lujo de desarticular, totalmente, por lo menos en este mediodía, donde el sol todavía no terminó de demacrar las piles humanas.

Todo esto de escribir, así, tipo así, me está asustando un poco, porque me doy cuenta de que tengo cosas para decir, y que son imposibles de volcar en una charla.

Entonces el único vínculo de palabras posible que existe es el de las teclas y el monitor, cosa que obviamente puede aterrar a cualquier persona que parte de la base de que la vida es un vínculo humano.

Que se yo. Si alguien tiene alguna propuesta, con gusto la escucharía.

-Yo tengo una idea

-A ver... ¿Contame de que se trata?

-Mirá, simplemente me gustaría decirte que le estas errando en el camino. La máquina es simplemente una herramienta. El verdadero vínculo no es con la máquina en sí, sino contigo mismo. La máquina es un medio, para llegar a eso que vos querés lograr, por tus ideas, tus pasiones y tus sensaciones, más que respetables. ¿Me seguís?

-Es muy buena la acotación que me acabas de hacer. De hecho me doy cuenta que es así como vos decís. Muchas gracias, y espero que el diálogo no se corte, por aburridas conversas de refrigerador.

-Sos un enfermo mental.


Poética del Rock

Simplemente rock

Y una impronta no tan barata, no tan mezquina.

La eficiencia de los tipos que saben

Porque yo no puedo vivir sin aliados,

Sin referentes,

Sin sacar lo bueno de cada uno,

Sin extraer el magma desorbitado de algunas existencias mágicas.

Su impronta está para comunicarnos,

Para entendernos,

y la pasión también entiende de razón, señores

El canibalismo piensa,

es inteligente,

dejándose llevar por sus instintos y por esas cosas (mientras hago un gesto con la mano izquierda como diciendo "sigan las rotativas").

Algunas estructuras del lenguaje, que sirven para poder expresar cosas que no las expresa ni el mejor actor, ni el peor impostor.

Qué decir de los temerosos del pueblo: que para ellos es difícil el cambio, si no escuchan la música.

Esa que despierta hasta al más despiadado muerto,

y que revive al más apático tibio lastimoso ser del mundo.

De las cosas buenas, extraigo muchísimo. Pero de las malas mucho más. Porque de ahí se aprende kilos (no sé cuantos, contalos si te animas).

Para los necios, los tontos, estas son más que palabras. Y debo confesar que para mí a veces también.

En este momento dejo que los dedos se muevan y escriban lo que a ellos les pinte. Mi cabeza simplemente es una guía. Es el palo que usa el equilibrista cuando camina sobre la cuerda floja.

Es esa inocencia admirable, por pura y por sustancial, que logra ser fascinante, pocos la tienen. En general todos los niños, y algunas mujeres, no todas.

Y a veces me pregunto si esa inocencia es un estado admirable, perfecto, y una de las metas de la existencia. Creo que nunca lo sabré.

Y por eso sigo escribiendo, a ver si en una de esas, un día, doy con la clave. Una pequeña clave más. Una pequeña pieza del puzle para terminar de armar algo.

Finalizar algo, y después de vuelta a empezar. Pero disfrutando de cada momento, eh. No seas tan gris.

Solo dos objetivos:

Disfrute de vida y

Enaltecimiento del alma

y el resto... que me espere.


Solo caminando


Dejá de jugar para la tribuna, y báncate el golpe, pendejo cagón.

Decía el simio atolondrado por el fervor la tribuna

¿Cómo le vas a decir eso a tu hijo?

Mediocre fracasado.


Liberación interior, esa es la lucha.

Revolución individual y luego universal.

Hablo de aquel hombre que viajaba por los laberintos del conocimiento universal,

como hoy un internauta,

por internet.


Como Diógenes el Cínico, camino por la calle buscando hombres honestos.

Mi ingrata sorpresa: son pocos.

Pero mientras tanto, no pienso en eso.

Solo pienso en los planes, los proyectos, las cuentas pendientes.

Simplemente son manchas que quedan en el piso,

que el calor va a poder evaporar.

Si crees en vos,

no en esa invención humana estúpida llamada "dios".

Es fácil esto:

Dios no creó al hombre a su imagen y semejanza,

el Hombre creó a dios a su imagen y semejanza.


Metele un pedazo de poesía.

Un poco de lirismo.

Un poco de magia.

Te va a hacer muy bien.

Pero para eso hay que tener paciencia, y mucha.

En todo este tiempo solo aprendí una cosa:

La didáctica enseña, la poética deleita y la oratoria persuade.


Texto y dibujos:

Andrés Esponda